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Teatro y Educación

“El teatro es la mejor herramienta para sacar al exterior el potencial que el adolescente lleva dentro, porque puede aportar confianza en uno mismo, compromiso con el grupo, trabajo compartido, expresión a todos los niveles (corporal, gestual, oral) diversión y creatividad, eso como mínimo”

Mascaró, 2001.


El paso de la etapa de educación infantil a la educación primaria supone un gran cambio en cuanto a la formalidad y restricciones que se establecen dentro del aula. Las actividades que se proponen se suelen dar muy estructuradas y con poco espacio para la creatividad; por eso debemos aceptar el compromiso de proponer actividades que mantengan viva y desarrollen la creatividad de los jóvenes, proponer actividades en las que la solución no sea solo una, sino que todas sean posibles. El teatro es un buen método para incentivar que sigan desarrollando su creatividad, aspecto fundamental que los hace únicos y quelos ayudará, en un futuro, a adaptarse o liderar los cambios que nuestra sociedad necesita. Aspectos como la expresión corporal y oral, se mantienen despiertos y en desarrollo, a la par que se aprende de forma lúdica y natural, siendo el proceso de aprendizaje efectivo y significativo.

El teatro como instrumento pedagógico es un poderoso medio para grabar en la memoria de las personas información sobre un determinado tema. A través de la dramatización de situaciones que generen un impacto emocional, se les lleva a poner atención sobre ciertos aspectos de lo representado para que reflexionen sobre la realidad, el ambiente, las conductas y los sistemas de valores, y sobre todo para que tengan la oportunidad de autoconocerse y respetarse, como paso indispensable para conocer y respetar a otros.
Es así como colabora a la formación de individuos que saben adaptarse y desarrollarse en la sociedad en la que viven; o liderar los cambios sociales necesarios para la evolución del ser humano.

Así pues, el teatro además de respetar los procesos naturales de aprendizaje en el ser humano, es una herramienta impulsora del coraje y la valentía no violenta. Juan Mayorga, dramaturgo español decía en un artículo para El timbal (Centro de Formación y Creación Escénica) "Creo que la cualidad fundamental de un artista debería ser el coraje, y que esa habría de ser también la cualidad fundamental del espectador, del lector, del receptor de la obra de arte. Y creo que deberíamos hacer un teatro tal que de él huyesen los cobardes, un teatro tal que cuando un cobarde viese un teatro se alejara de él porque allí podría esperarle algún peligro".

¿Cómo se desarrolla la valentía en el intérprete de teatro? El intérprete asume el compromiso de poner al servicio de la creación de personajes, vínculos y situaciones su propia experiencia. Con coraje mira, reconoce y nombra sus emociones, aprende a evitar los bloqueos educacionales, por desagradables que estos sean, aprende a que las emociones se trascienden más rápido si las atiende y las acepta. La valentía de vivir procesos de manera honesta y consciente, de desarrollarse como persona durante las circunstancias que la vida le presente. Utilizando el teatro desde edades tempranas, facilitamos entrenamiento en la construcción de personas valientes, seguras de sí mismas,
que comunican mejor lo que piensan y lo que sienten.

Así pues y apoyándome en Mayorga, ¡Que vengan los seres humanos cobardes a hacer teatro, para encontrar en ellos mismos la valentía de ser!.

Silvia Sáenz García
Directora de Dinámica Teatral